José Manuel Albares y Naser Burita se estrechan la mano al término de su reunión bilateral en la sede de Naciones Unidas.
Albares y Burita se saludan al término de su reunión bilateral en la sede de la ONU en Nueva York.

Albares y Burita cierran en Nueva York el retorno escalonado de los 10.000 migrantes que siguen en Ceuta y Rabat se compromete a abortar el salto del 23-S

El acuerdo reactiva las readmisiones esta misma semana a un ritmo de unos 500 retornos semanales y Marruecos asume el control del perímetro ante la convocatoria de mañana, sin que ninguna de las dos partes firme un documento público.

Escenario probable a partir del anuncio de reunión bilateral en Nueva York y de los contactos diarios entre ambos ministerios. El ritmo semanal de retornos es la parte más incierta.

España y Marruecos desbloquean en Nueva York el mayor atasco migratorio de la legislatura. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y su homólogo marroquí, Naser Burita, se ven las caras por primera vez en cuarenta días al margen de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU y salen del encuentro con un calendario para devolver a Marruecos a los cerca de 10.000 migrantes que permanecen en Ceuta desde la entrada masiva del 30 de julio.

El esquema que manejan ambas delegaciones es el de una readmisión escalonada, por grupos de unas quinientas personas a la semana y con verificación previa de nacionalidad, que arranca antes del fin de semana. No hay comunicado conjunto ni documento firmado: Albares lo presenta como la confirmación de la "voluntad reiterada" que Rabat viene expresando desde agosto, y Burita evita cualquier gesto público que vincule los retornos a la crisis fronteriza en plena jornada de reflexión electoral en Marruecos.

La contrapartida es la seguridad del perímetro. Marruecos garantiza que impide el salto convocado en redes para el 23 de septiembre, con un despliegue de sus fuerzas auxiliares en la zona de Castillejos que se suma a los 2.100 efectivos que Interior tiene ya en la ciudad autónoma. El Gobierno mantiene el dispositivo al completo durante toda la jornada de mañana y no descarta reforzarlo si la llamada cuaja en la frontera.

El encuentro llega con el Ejecutivo bajo presión: la oposición exige explicaciones por los casi dos meses sin contacto ministerial directo y las ONG que trabajan en Ceuta denuncian que se las señala como responsables de un "efecto llamada". La cifra de retornos efectivos de los próximos días es la vara de medir con la que se juzga el acuerdo.

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