Bruselas aparca las represalias y apura la negociación con Trump para esquivar el arancel del 30% del 1 de agosto
La Comisión Europea opta por congelar sus contramedidas y mantener abierta la vía diplomática después de que Washington amenazara con elevar los gravámenes a los productos comunitarios.
La Unión Europea elige la contención. Tras la última amenaza de Donald Trump de imponer un arancel del 30% a las exportaciones comunitarias a partir del 1 de agosto, la Comisión Europea aparca la entrada en vigor de sus contramedidas y prioriza apurar la negociación con Washington para alcanzar un acuerdo antes de la fecha límite. Bruselas insiste en que prefiere un pacto a una guerra comercial abierta, pero avisa de que tiene lista una respuesta si fracasan las conversaciones.
El movimiento busca ganar tiempo y rebajar la tensión en unos mercados que ya han acusado el golpe, con la banca y los sectores más expuestos a las exportaciones como principales damnificados. Los Veintisiete tratan de mantener la unidad ante la presión estadounidense y evitar que el pulso arancelario se lleve por delante la frágil recuperación del comercio transatlántico.
La incógnita es hasta dónde está dispuesto a ceder cada bando: la Comisión defiende que negocia desde la firmeza, mientras las capitales con más peso industrial reclaman evitar una escalada que encarecería sus ventas al mayor mercado del mundo.
