
El Gobierno deja sin respuesta oficial la advertencia de Rabat al PP: Albares se limita a repetir que Ceuta y Melilla 'son España' y descarta cualquier gesto diplomático
Moncloa opta por no elevar el tono con Marruecos durante el fin de semana, tras el comunicado en que Exteriores marroquí avisó de que no será 'chivo expiatorio' de la disputa entre PSOE y PP, mientras Vivas cifra en 13.000 los migrantes que siguen en la ciudad.
El Gobierno decide no contestar formalmente al comunicado con el que el Ministerio de Exteriores de Marruecos acusó al PP de utilizar a Rabat con fines internos y advirtió de que no aceptará ser el 'chivo expiatorio' de la política española. El ministro José Manuel Albares, preguntado en sus apariciones del fin de semana, repite el mensaje que ya trasladó a su homólogo Naser Burita el pasado día 8 —que Ceuta y Melilla 'son España' y que las reivindicaciones marroquíes 'degradan la relación bilateral'— pero descarta llamar a consultas a la embajadora o cualquier otro gesto diplomático, y recuerda que la cooperación con Rabat es la que ha permitido interceptar miles de entradas a nado.
La lectura es la de un Ejecutivo que evita el choque frontal: Albares lleva días esquivando comparecencias específicas sobre la crisis, y el PP, con Ester Muñoz al frente, ya calificó de 'incomprensible' que fuera Alberto Núñez Feijóo y no Pedro Sánchez quien respondiera a Rabat. Feijóo, que ha anunciado una reunión con el comisario europeo de Migración, mantiene la presión con la tesis de que la entrada masiva de finales de julio fue una violación de la integridad territorial 'por acción u omisión' de Marruecos.
Sobre el terreno, Ceuta sigue desbordada: el presidente Juan Jesús Vivas estima en 13.000 los migrantes irregulares que permanecen en la ciudad y acaba de revelar que Moncloa le pidió que 'dejara de llamar' en los días previos a la avalancha; el Gobierno prepara un espacio de acogida para más de 1.000 personas en el muelle de Poniente, ha pedido a Bruselas el despliegue de Frontex, Europol y la Agencia de Asilo y reclama 114,7 millones de fondos europeos. La probabilidad del pronóstico refleja la pauta de las últimas semanas, en las que cada polémica con Rabat se ha resuelto con silencio o con la fórmula genérica del ministro.
