
El incendio de Madrid y Ávila se reaviva con la cuarta ola de calor y roza las 90.000 hectáreas, aunque Madrid reabre la M-507 y deja volver a 20.000 vecinos
Las rachas de viento y los 40 grados de la nueva ola de calor devuelven virulencia al frente forestal, pero el flanco madrileño se estabiliza y comienza la desescalada de confinamientos.
El gran incendio que arrasa la sierra entre Ávila y el suroeste de Madrid encara su jornada más delicada: la llegada de la cuarta ola de calor del verano, con temperaturas que rozan los 40 grados y viento cambiante, reactiva focos que se daban por controlados y eleva la superficie calcinada hasta el entorno de las 90.000 hectáreas. Protección Civil advierte de que las condiciones meteorológicas son ahora las más adversas de toda la emergencia.
Pese a ese repunte, el flanco madrileño ofrece la primera tregua real. La Comunidad de Madrid reabre de forma progresiva las carreteras cortadas —empezando por la M-507— y levanta los confinamientos que mantenían aislados a los municipios del suroeste, de modo que alrededor de 20.000 vecinos regresan a sus casas mientras los medios aéreos concentran el esfuerzo en el perímetro abulense.
El operativo, con más de un millar de efectivos y la UME desplegada, trabaja a contrarreloj para asegurar los cortafuegos antes de que el pico térmico agrave la propagación. Las autoridades piden extremar la precaución y no descartan nuevos desalojos preventivos si el viento gira hacia los núcleos habitados durante la tarde.
