El Kremlin recibe con frialdad las garantías occidentales y condiciona la cumbre con Zelenski a que Ucrania renuncie al Donbás
Moscú responde a la reunión de la Casa Blanca reiterando que solo aceptará un encuentro entre Putin y Zelenski si Kiev asume la cesión del este; la portavocía rusa evita fijar fecha.
Horas después de la cita de la Casa Blanca, Moscú administra la respuesta con calculada tibieza. El Kremlin evita rechazar de plano la idea de una cumbre bilateral entre Vladímir Putin y Volodímir Zelenski que impulsa Donald Trump, pero la vincula a que Ucrania acepte antes las condiciones territoriales que el presidente ruso expuso en Alaska: el control de todo el Donbás a cambio de congelar el resto del frente.
La diplomacia rusa desdeña además las garantías de seguridad que Washington y los europeos ofrecen a Kiev y advierte de que no tolerará tropas de la OTAN en suelo ucraniano bajo ninguna fórmula. El mensaje, coherente con la posición mantenida durante meses, busca trasladar la responsabilidad de un eventual fracaso a la parte ucraniana y europea.
El resultado probable es un compás de espera: ni un 'no' rotundo que dinamite la iniciativa de Trump ni un 'sí' que permita anunciar de inmediato la reunión entre los dos presidentes. Moscú gana tiempo mientras mantiene la presión militar sobre el terreno, con nuevos ataques nocturnos con drones y misiles sobre ciudades ucranianas.
