
El recuento preliminar sueco se cierra con el bloque de Andersson en 176 escaños frente a los 173 de Kristersson, que se aferra al cargo hasta el escrutinio definitivo del miércoles
La Autoridad Electoral completa el escrutinio de los 6.312 distritos sin que cambie la ventaja de tres escaños de la izquierda; el primer ministro no presenta la dimisión ni anuncia negociaciones y remite la decisión al recuento de los votos del extranjero, mientras Andersson reclama el encargo de formar gobierno.
Suecia amanece sin saber quién gobernará. Con el 94,4% de los votos escrutados a primera hora del lunes, el bloque de cuatro partidos de la socialdemócrata Magdalena Andersson obtiene 176 de los 349 escaños del Riksdag frente a los 173 del bloque de derechas del primer ministro Ulf Kristersson, que incluye a los Demócratas de Suecia. Los socialdemócratas rondan el 28% de los votos, los Moderados de Kristersson el 19,9% y el partido de Jimmie Åkesson retrocede al 17,6%, desde el 20,5% de 2022.
El escenario más probable para la jornada es que el recuento preliminar de los distritos que faltan —poco más de cien de los 6.312— concluya sin alterar la diferencia de tres escaños, y que Kristersson mantenga la posición que fijó en la noche electoral: si el resultado se confirma respetará el intento de Andersson de formar gobierno con la izquierda, pero antes quiere comprobar "si existe alguna posibilidad dentro de la mayoría no socialista". El primer ministro no dimite este lunes ni convoca al presidente del Riksdag, y remite cualquier paso al resultado definitivo, que la Autoridad Electoral no publicará antes del miércoles, cuando se hayan contado los votos por correo del extranjero.
Andersson, que ya proclamó en la noche electoral que está "lista para gobernar", presiona para que se le entregue el encargo cuanto antes y evita hablar de coaliciones formales con la Izquierda y los Verdes, cuyo apoyo necesita. El precedente de 2022 juega a favor de la paciencia: entonces Andersson reconoció la derrota el miércoles siguiente a los comicios, cuando el recuento definitivo confirmó una ventaja también de tres escaños para la derecha.
Con una mayoría de dos escaños sobre la mitad de la cámara, la negociación que se abre esta semana será extraordinariamente frágil, y en Estocolmo se da por hecho que el voto exterior, tradicionalmente favorable a los partidos de centro-derecha, será examinado escaño por escaño antes de que nadie tire la toalla.
