El sistema MoMo eleva por encima de las 1.100 las muertes atribuidas al calor en agosto y perfila uno de los veranos más letales
El Instituto de Salud Carlos III revisa al alza su estimación de fallecimientos asociados a las altas temperaturas mientras Sanidad y las comunidades refuerzan los avisos a mayores y enfermos crónicos ante un episodio con termómetros por encima de los 44 grados.
El coste humano de la ola de calor empieza a cuantificarse. El sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III eleva por encima de las 1.100 las muertes atribuibles al exceso de temperatura durante el mes de agosto, una cifra que confirma que el episodio de este verano se sitúa entre los más letales de la última década en España.
Las víctimas se concentran, como es habitual, entre las personas mayores y los enfermos crónicos, los grupos más vulnerables al estrés térmico. El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas mantienen activados los planes de prevención y refuerzan los mensajes de hidratación, sombra y vigilancia domiciliaria mientras el sur peninsular todavía supera los 44 grados antes del cambio de tiempo.
Los expertos vuelven a vincular la intensidad y la frecuencia de estas olas de calor con el cambio climático y reclaman más medidas de adaptación en las ciudades, desde la creación de refugios climáticos hasta la renaturalización del entorno urbano, para amortiguar unos veranos cada vez más extremos.
