La fachada acristalada del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo, sede de la Gran Sala que resuelve las dudas sobre la amnistía.

El TJUE avala la Ley de Amnistía pero excluye la malversación y deja el regreso de Puigdemont en manos del Supremo

La Gran Sala dictamina que la norma no es una 'autoamnistía' contraria al derecho de la Unión, pero respalda que el desvío de fondos ligado al 1-O quede fuera del perdón por afectar a los intereses financieros europeos, en línea con el abogado general.

La opinión no vinculante del abogado general apuntaba a que la ley no es una autoamnistía pero que la malversación ligada a intereses financieros de la UE no queda cubierta; el escenario probable es que la Gran Sala confirme ese criterio.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea responde este jueves a las cuestiones prejudiciales sobre la Ley de Amnistía y sostiene el núcleo de la norma: no aprecia que se trate de una 'autoamnistía' incompatible con el Estado de derecho ni con la protección de los intereses financieros de la Unión, y avala que corresponde a los jueces españoles aplicarla caso por caso.

El fallo introduce, sin embargo, un matiz decisivo. La corte de Luxemburgo asume el criterio del abogado general y respalda que la malversación vinculada al 1-O quede fuera del perdón cuando el uso de fondos públicos afecta a los intereses económicos de la UE, la vía por la que el juez Llarena mantiene abierta la causa contra Carles Puigdemont.

El resultado deja al expresident sin el regreso inmediato que buscaba: la pelota vuelve al Tribunal Supremo, que deberá decidir si la malversación por la que le reclama encaja o no en la excepción europea. El Gobierno defiende que la sentencia confirma la constitucionalidad de la ley, mientras el PP la lee como un aval a mantener viva la responsabilidad penal por los fondos.