
Felipe VI proclama en Ceuta que la ciudad "es y será España" y Rabat responde con una nota de protesta, sin llamar a consultas a su embajadora
El Rey abre su primera visita oficial a Ceuta en doce años de reinado con un mensaje de soberanía y apoyo tras la crisis migratoria; Marruecos eleva el tono por escrito, pero evita la retirada de su embajadora que sí ordenó en 2007.
Los Reyes aterrizan en Ceuta en una jornada de fuerte despliegue de seguridad y con la ciudad volcada en la calle. Felipe VI, acompañado por el presidente autonómico Juan Jesús Vivas, se reúne con autoridades, sociedad civil y líderes de las cuatro comunidades religiosas y aprovecha su intervención ante las instituciones locales para afirmar que Ceuta "es y será España" y agradecer a la Guardia Civil y a los vecinos su papel tras la entrada masiva de migrantes de finales de julio.
La respuesta de Rabat llega por la tarde y por escrito: el Ministerio de Exteriores marroquí entrega una nota verbal de protesta en la que califica la visita de "acto contrario al espíritu de la hoja de ruta bilateral", pero no llama a consultas a su embajadora en Madrid. Es la diferencia clave con 2007, cuando el viaje de Juan Carlos I provocó la retirada temporal del embajador.
Las señales apuntan a ese término medio. Medios marroquíes y fuentes citadas por la prensa española advierten de que la visita "no quedará sin respuesta", y Mohamed VI ya avisó de que la cooperación migratoria no puede estar condicionada por presiones externas. Pero Rabat necesita a España en la gestión de fronteras y en Bruselas, y la prudencia que describen los corresponsales en Marruecos hace improbable una ruptura diplomática abierta.
El escenario tiene incertidumbre: Marruecos podría limitarse al silencio oficial o, en el extremo contrario, endurecer el control migratorio en la frontera como castigo. La agenda continúa mañana en Melilla.
