
Guterres cierra su cumbre del clima con 18 planes nacionales nuevos y sin que China respalde el objetivo del 35% de electrificación para 2035
El secretario general se lleva compromisos de países que suman menos del 6% de las emisiones globales y una promesa de financiación de 12.000 millones de dólares de la banca multilateral; Pekín envía a su viceprimer ministro y evita fijar la cifra que la ONU quería llevar a la COP31.
António Guterres clausura en la sede de Naciones Unidas la cumbre climática convocada al margen de la Asamblea General con un balance corto: dieciocho países presentan contribuciones nacionales determinadas (NDC) actualizadas y el objetivo de electrificación del 35% para 2035, que la ONU quería dejar encarrilado antes de la COP31 de noviembre, se queda sin el respaldo explícito de China.
Los países que se suman a la lista suman menos del 6% de las emisiones mundiales. El bloque que decide —China, Estados Unidos, India— no mueve su posición: Washington ni siquiera envía representación de alto nivel a la sesión y Pekín delega en su viceprimer ministro, que reitera el compromiso de alcanzar el pico de emisiones antes de 2030 pero rehúye cualquier cifra vinculante sobre electrificación.
El resultado tangible llega por la vía financiera. Los bancos multilaterales de desarrollo anuncian un paquete conjunto de 12.000 millones de dólares para redes eléctricas y almacenamiento en países de renta media, una cantidad que las organizaciones ambientales califican de insuficiente frente a los cerca de 300.000 millones anuales que la propia ONU estima necesarios. Guterres cierra la sesión con la advertencia de que los planes presentados hasta hoy recortan las emisiones un 10% para 2035, frente al 60% que exigiría el objetivo de 1,5 grados.
