
Islandia respalda por la mínima reabrir las negociaciones de adhesión a la UE con el 51% de los votos
El 'sí' se impone en un referéndum de infarto con una participación superior al 60%; el europeísmo crece a golpe de las amenazas de Trump sobre Groenlandia, aunque el miedo a perder las cuotas pesqueras deja el país partido en dos.
Islandia decide en las urnas retomar el proceso de adhesión a la Unión Europea que congeló en 2015. El 'sí' se impone por un margen estrechísimo, en torno al 51% frente a un 49% que rechaza reabrir las negociaciones, en una jornada marcada por una participación alta para los estándares del país y por una fractura nítida entre el mundo urbano, favorable a Bruselas, y las comunidades pesqueras del litoral, contrarias.
El vuelco del sentimiento proeuropeo se explica por el nuevo tablero geopolítico: la presión de Donald Trump sobre Groenlandia y el Ártico, la inestabilidad de la corona y la inflación empujan a una parte del electorado hacia el paraguas comunitario y el euro. Enfrente, el sector pesquero —cerca del 40% de las exportaciones— teme perder el control sobre el reparto de cuotas, la misma herida que descarriló la anterior candidatura.
El resultado abre una etapa de negociación larga y sin garantías: Reikiavik tendrá que revisar su relación con el Espacio Económico Europeo y afrontar el capítulo pesquero, el más espinoso, mientras Bruselas celebra un impulso ampliatorio en plena rivalidad con Washington y Moscú por el Ártico.
