El canciller alemán comparece ante la prensa en la sede federal de la CDU en Berlín.
Friedrich Merz comparece en la Konrad-Adenauer-Haus de Berlín tras la reunión de la dirección federal de la CDU.

La CDU cierra filas con Merz y descarta su dimisión tras el 4,9% de Mecklemburgo, con un giro migratorio como única concesión

El presidium y la junta directiva federal se reúnen desde las nueve de la mañana en la Konrad-Adenauer-Haus y respaldan al canciller sin votos en contra, pero le obligan a comprometer un endurecimiento migratorio antes de que termine el otoño.

Contenido predictivo: esta noticia describe un escenario probable para mañana y no un hecho confirmado.

Friedrich Merz sobrevive este lunes a la reunión más dura de su mandato. El presidium de unos 25 miembros y la junta directiva federal de cerca de 70 se citan a las nueve de la mañana en la sede berlinesa de la CDU y, tras varias horas de intervenciones, respaldan al canciller sin ningún voto en contra y sin convocar un congreso extraordinario. El escenario más probable es que Merz comparezca pasado el mediodía para admitir un resultado 'amargo' y descartar de plano su dimisión.

El domingo deja a la CDU en su peor registro de la posguerra: un 4,9% en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, fuera por primera vez en su historia de un parlamento regional, con AfD disparada al 38,1%. En Berlín, Die Linke gana por primera vez unas elecciones en la capital con el 25,7% frente al 18,8% de los democristianos. El sostén de Merz son los ocho ministros-presidentes de la CDU, que ya firmaron una declaración conjunta de apoyo la semana pasada y que vuelven a ser decisivos en la sala.

La factura llega en forma de programa. La dirección le exige un paquete de endurecimiento migratorio y de control fronterizo antes de que acabe el otoño, además de una revisión del calendario de reformas pactado con el SPD, que sale del domingo menos tocado que su socio conservador. La coalición no se rompe hoy, pero queda en cuestión.

El riesgo de que la predicción falle no es menor: basta con que un barón regional pida en voz alta una cuestión de confianza para que la reunión acabe en otra cosa. La lectura de las señales, sin embargo, apunta a que la CDU no tiene hoy relevo ni ganas de abrir una crisis de gobierno con AfD al 38%.

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