Ilustración editorial sobre La Cumbre Iberoamericana cierra en Madrid con una declaración aprobada por consenso, pero con reservas de Argentina
Felipe VI preside la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana en la Galería de las Colecciones Reales.

La Cumbre Iberoamericana cierra en Madrid con una declaración aprobada por consenso, pero con reservas de Argentina

Los 22 países firman el texto final y los cinco acuerdos sectoriales; la delegación de Milei añade notas de reserva en los párrafos sobre clima y género y evita repetir el bloqueo de Cuenca.

Contenido predictivo: esta noticia describe un escenario probable para mañana y no un hecho confirmado.

La XXX Cumbre Iberoamericana termina este jueves en Madrid con una declaración política adoptada por consenso de los 22 países, aunque Argentina deja constancia de reservas en varios párrafos. La sesión plenaria, presidida por Felipe VI en la Galería de las Colecciones Reales, da también luz verde a los cinco acuerdos previstos: respuesta ante desastres, inteligencia artificial, movilidad académica, cuidados y cooperación.

La fórmula de las reservas es la salida que la diplomacia española lleva semanas preparando para no repetir lo ocurrido en Cuenca, donde la cumbre se cerró sin una declaración común. Argentina firma el texto, pero se desmarca de las referencias a la agenda climática y a las políticas de género, en la línea de lo que el Gobierno de Milei ya hizo en otros foros multilaterales.

Ayuda al acuerdo el comunicado especial sobre las Malvinas que los cancilleres aprobaron por unanimidad en la víspera, un gesto que Buenos Aires vende como victoria propia. Milei, que se saltó la inauguración y pasó la noche del miércoles reunido con el líder de Vox, sí acude a la plenaria y coincide por primera vez con Pedro Sánchez desde que lo insultó en su anterior visita a España.

El escenario no está asegurado. Si Argentina endurece su postura en la recta final, la presidencia española puede verse obligada a rebajar el documento a una declaración de la presidencia, sin firma de todos, como acabó ocurriendo en Cuenca. Sánchez se juega una foto de unidad iberoamericana a tres semanas de las elecciones del 29-N.

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