Una gasolinera en una calle de Londres con clientes repostando.
Conductores repostan en una gasolinera de Londres, donde el carburante tira de la inflación de septiembre.

La inflación británica sube al 3,4% en septiembre por la energía y refuerza la presión para que el Banco de Inglaterra suba tipos en noviembre

La Oficina Nacional de Estadística confirma el repunte de tres décimas que esperaba el consenso, con el carburante y la factura del hogar como principales motores; la subyacente escala al 2,8%.

Contenido predictivo: esta noticia describe un escenario probable para mañana y no un hecho confirmado.

El índice de precios al consumo del Reino Unido sube al 3,4% interanual en septiembre, tres décimas por encima del 3,1% de agosto, según publica a primera hora la Oficina Nacional de Estadística (ONS). La inflación subyacente, sin energía ni alimentos, escala al 2,8% desde el 2,6%.

El encarecimiento del carburante y de la energía doméstica, ligado al choque de precios por el conflicto en Oriente Próximo, explica el grueso del repunte. Los alimentos, en cambio, siguen contenidos, aunque los economistas advierten de que pueden acelerar en los próximos meses.

El dato refuerza a los partidarios de endurecer la política monetaria en la reunión del Banco de Inglaterra de principios de noviembre. Las propias proyecciones del banco central, publicadas en septiembre, situaban la inflación cerca del 3,75% en el cuarto trimestre, y un registro en línea con lo previsto mantiene vivo el escenario de una subida de tipos.

La predicción se apoya en el consenso de mercado recogido por las previas de FXStreet, MoneyWeek e InvestingLive, que coinciden en el 3,4%. La incertidumbre está en la cifra exacta: una décima arriba o abajo bastaría para que el titular no se cumpla al pie de la letra.