El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, comparece en la víspera de la cumbre de la Alianza en Ankara.

La OTAN encara en Ankara su mayor giro desde la Guerra Fría y la víspera apunta a un compromiso de gasto militar cercano al 5% del PIB

Mark Rutte comparece antes de una cumbre de dos días marcada por la guerra de Ucrania, el pulso con Rusia y el repliegue estratégico de Estados Unidos.

Predicción sobre el desenlace de la cumbre: la cifra exacta de gasto y los compromisos concretos se confirman al cierre del encuentro.

La OTAN afronta en Ankara una de las cumbres más trascendentales de las últimas décadas y, en la víspera, el secretario general, Mark Rutte, comparece para fijar la hoja de ruta de un encuentro que apunta a un nuevo objetivo de gasto militar cercano al 5% del PIB. La cita, prevista para el martes y el miércoles, se celebra en un contexto marcado por la guerra de Ucrania, el deterioro de las relaciones con Rusia y el progresivo cambio de prioridades estratégicas de Estados Unidos.

El escenario más probable es el de una Alianza que refuerza su compromiso de gasto y de industria de defensa europea para compensar el repliegue estadounidense, aunque con las costuras a la vista entre los socios sobre el ritmo y el reparto de la carga. Turquía, como anfitriona, busca además rentabilizar su papel de puente en los conflictos de su entorno.

En el terreno de Ucrania, la cumbre encara la presión por sostener el apoyo militar a Kiev pese a las reticencias de algunos socios, en un momento en el que el frente diplomático europeo trata de mantener la unidad. El detalle exacto de los compromisos se conocerá al término del encuentro, pero la tendencia hacia más defensa y más gasto marca la antesala.