Las actas de la Fed destapan a tres gobernadores partidarios de subir tipos y enfrían la apuesta por un recorte en septiembre
El resumen de la reunión del 28 y 29 de julio confirma una división profunda: la mayoría mantiene el precio del dinero en el 3,50%-3,75% pero exige más pruebas de que la inflación cede antes de mover ficha, y el mercado recorta sus expectativas de bajada inmediata.
La Reserva Federal levanta el acta de su reunión de julio y confirma lo que el mercado ya intuía: dentro del Comité de Mercado Abierto conviven dos almas. Tres de sus miembros defienden con nombre y apellidos una subida de tipos para adelantarse a una inflación que sigue por encima del objetivo, mientras la mayoría prefiere esperar y deja el precio del dinero clavado en la horquilla del 3,50% al 3,75%.
El documento retrata a un banco central incómodo. Los halcones advierten de que las expectativas de precios amenazan con desanclarse; los prudentes replican que el mercado laboral, con el paro estabilizado en el 4,1%, aún no justifica endurecer más las condiciones financieras. Ninguno de los dos bandos abre la puerta a un recorte inmediato.
La lectura enfría la apuesta por una bajada en septiembre y tensa la antesala del simposio de Jackson Hole. Wall Street reduce la probabilidad de un recorte a corto plazo, el dólar se refuerza y la rentabilidad del bono estadounidense a dos años repunta a medida que los inversores digieren un tono más duro del previsto.
