
Las lluvias estabilizan los grandes incendios del noroeste y 2026 se confirma como el peor año de la serie con más de 400.000 hectáreas
El descenso de las temperaturas y las primeras precipitaciones alivian los frentes de Ourense y León, pero el balance del verano ya supera cualquier registro previo desde que existen datos.
La entrada de aire más húmedo y el descenso de las temperaturas permiten estabilizar los grandes incendios que han asolado el noroeste peninsular durante las últimas semanas, con los frentes de Ourense, León y Zamora perdiendo virulencia. Los equipos de extinción aprovechan la mejora meteorológica para consolidar perímetros y avanzar en el control de los focos más extensos.
El balance del verano, sin embargo, es histórico: la superficie calcinada en lo que va de año supera las 400.000 hectáreas, lo que convierte a 2026 en el peor ejercicio de la serie desde que hay registros comparables. La cifra desborda los grandes años negros de las últimas décadas y reabre el debate sobre la prevención y la gestión forestal.
Con el fuego remitiendo, la atención se traslada a la reconstrucción y a las ayudas para las zonas afectadas, así como a la reclamación de un pacto de Estado contra los incendios. Miles de vecinos evacuados regresan a sus municipios para evaluar los daños en viviendas, explotaciones agrarias y masa forestal.
