Lecornu descarta retirar el ajuste de 54.000 millones tras la jornada de disturbios y convoca a los sindicatos estudiantiles en Matignon
El primer ministro francés responde al incendio del Ayuntamiento de Limoges y a los más de mil detenidos con firmeza policial y una mesa de diálogo, pero sin tocar el presupuesto de 2027.
Sébastien Lecornu responde este domingo a la jornada más violenta de las protestas estudiantiles en Francia con una doble línea: mantiene el plan presupuestario de 2027, con su ajuste de 54.000 millones de euros, y convoca a las organizaciones de estudiantes de liceo y universidad a una reunión en Matignon en los próximos días. El primer ministro respalda de nuevo a las fuerzas del orden y anuncia que los responsables de los destrozos serán perseguidos.
El contexto es de máxima tensión. El sábado, entre 550.000 personas según el Gobierno y 800.000 según los organizadores salieron a la calle; el histórico Ayuntamiento de Limoges ardió, hubo asaltos en Marsella, Lyon y Burdeos y las cifras de detenidos superaron el millar. Lecornu ya había ligado las protestas a la carrera hacia las presidenciales de 2027 y había prometido 1.200 millones más para Educación y 3.000 profesores suplentes.
La predicción se apoya en ese patrón: el Ejecutivo ha combinado hasta ahora firmeza con gestos sectoriales sin renunciar al núcleo del ajuste, cuyas primeras medidas de diálogo están anunciadas para finales de octubre y cuyo debate educativo llega a la Asamblea el 12 de noviembre. Retirar el plan entero dispararía las dudas de los mercados sobre la deuda francesa.
Lo incierto es el formato: Lecornu puede comparecer en televisión o limitarse a un comunicado tras una reunión con Emmanuel Macron, y la convocatoria a los estudiantes puede aplazarse si las organizaciones la rechazan de antemano.
