León XIV reúne a más de un millón de fieles en Cibeles y consagra la homilía del Corpus a los migrantes y la paz
El primer papa estadounidense preside la misa y la procesión del Corpus Christi en el corazón de Madrid, en el día grande de su viaje apostólico a España, y convierte la jornada en el mayor acto religioso en la capital en quince años.
La plaza de Cibeles y todo el eje del paseo del Prado se desbordan a primera hora de la mañana para la misa del Corpus Christi que preside León XIV, en la jornada central de su viaje apostólico a España. La organización cifra en más de un millón los asistentes que rodean el altar levantado frente al Ayuntamiento, una marea que supera con holgura a la vigilia del sábado en la plaza de Lima y que coloca a Madrid ante su mayor concentración religiosa desde la última visita papal.
En su homilía, el pontífice estadounidense centra el mensaje en la acogida a los migrantes y refugiados y en un llamamiento a la paz, los dos ejes que marcan el primer año de su pontificado. El Papa enlaza la fiesta del Corpus —el cuerpo compartido— con la obligación de no dejar a nadie fuera, en una intervención que las autoridades eclesiásticas leen como el núcleo político y espiritual de toda la visita.
El dispositivo de seguridad blinda el centro de la capital con cortes de tráfico desde la madrugada y miles de agentes y voluntarios desplegados. Tras la misa, la procesión del Santísimo recorre el entorno de Cibeles antes de que el Papa encare la recta final de su estancia en Madrid, con el encuentro del lunes en el Santiago Bernabéu como siguiente gran cita antes de partir hacia Barcelona.
