Farmacéutica de bata blanca revisando cajas de medicamentos en la trastienda iluminada de una farmacia.
La farmacéutica apoya sus cuentas en la oncología mientras se difumina el negocio ligado a la pandemia.

Pfizer bate previsiones con un beneficio de 0,71 dólares por acción y sostiene su guía anual pese al desplome de los ingresos por la COVID

La farmacéutica factura unos 14.400 millones de dólares entre abril y junio, apoyada en oncología y en la cartera integrada tras la compra de Seagen, mientras Comirnaty y Paxlovid siguen perdiendo peso.

Contenido predictivo: esta noticia describe un escenario probable para mañana y no un hecho confirmado.

Pfizer presenta antes de la apertura de Wall Street sus resultados del segundo trimestre y supera las previsiones de los analistas con un beneficio ajustado en torno a los 0,71 dólares por acción, por encima de los 0,68 esperados. La facturación se sitúa cerca de los 14.400 millones de dólares en el periodo de abril a junio.

El impulso llega de la mano de la oncología y de la cartera integrada tras la adquisición de Seagen, que compensan la caída sostenida de los ingresos ligados a la COVID-19: la vacuna Comirnaty y el antiviral Paxlovid siguen perdiendo peso a medida que se normaliza la demanda pospandemia. El plan de recorte de costes de la compañía sostiene los márgenes.

Con estas cifras, la dirección mantiene —y podría afinar al alza— su previsión de beneficios para el conjunto del año, en un ejercicio marcado por la presión regulatoria sobre los precios de los medicamentos en Estados Unidos y por la reordenación de su cartera. La acción, rezagada frente al sector, busca en estos resultados un punto de apoyo.

La estimación se sustenta en el consenso de analistas para el trimestre y en el patrón reciente de la compañía, que ha venido batiendo por estrecho margen las previsiones de beneficio.

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