El gran botafumeiro balanceándose entre el humo del incienso en el interior de la catedral de Santiago
El botafumeiro se balancea sobre los fieles en el crucero de la catedral de Santiago durante la ofrenda al Apóstol.

Rueda reclama en la ofrenda al Apóstol una financiación singular para Galicia mientras el BNG llena de nuevo las calles de Santiago

El presidente de la Xunta aprovecha el Día de Galicia para exigir al Gobierno central un modelo de financiación que reconozca la dispersión y el envejecimiento; Miguel Santalices oficia como delegado regio en la catedral y el nacionalismo protagoniza la mayor manifestación de la jornada.

Que Rueda use la ofrenda para reivindicar financiación y agua es coherente con su discurso reciente, pero el eje exacto del mensaje y el seguimiento de la marcha del BNG son inciertos, de ahí la probabilidad por debajo del 50%.

Santiago de Compostela vive su gran día institucional con la Ofrenda al Apóstol, el acto central del 25 de julio, Día Nacional de Galicia. El presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices, actúa como delegado regio por designación de Felipe VI y pronuncia la invocación ante el sepulcro del Apóstol, en una ceremonia con el botafumeiro y la presencia de las principales autoridades civiles, religiosas y militares.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, centra su mensaje en la reivindicación de una financiación autonómica singular que tenga en cuenta la dispersión de la población, el envejecimiento y el reto demográfico de Galicia, y marca distancias con el Gobierno central en materia de infraestructuras y agua. El discurso institucional convive con la habitual pugna simbólica entre partidos en una fecha cargada de significado político.

En paralelo, el BNG protagoniza la gran movilización de la jornada con una manifestación que recorre desde el mediodía las calles de la capital gallega, mientras el PSdeG conecta su tradicional ofrenda a Castelao en Rianxo con Buenos Aires. La combinación de acto religioso, agenda institucional y reivindicación nacionalista vuelve a convertir el 25 de julio en el termómetro político de Galicia.