Los prisioneros liberados en el canje se reencuentran con sus familias en un punto de intercambio fronterizo.

Rusia y Ucrania cierran un canje de 1.200 prisioneros bajo mediación de Emiratos mientras Washington presiona por un alto el fuego antes de septiembre

Los equipos negociadores confirman el mayor intercambio del verano, un gesto que la Casa Blanca presenta como avance de su plan de paz aunque el Kremlin mantiene la presión militar sobre el frente de Donetsk.

Contenido predictivo: esta noticia describe un escenario probable para mañana y no un hecho confirmado.

Rusia y Ucrania sellan un nuevo canje de prisioneros que alcanza los 1.200 nombres por cada bando, el mayor intercambio desde la primavera, con Emiratos Árabes Unidos y Turquía de nuevo como mediadores. Los autobuses cruzan la frontera y las familias reciben a los soldados liberados en escenas que se repiten en los puntos de intercambio habituales.

El movimiento llega mientras la Administración estadounidense intensifica la presión diplomática para arrancar un alto el fuego antes de septiembre. Washington vende el canje como una señal de que su plan de paz avanza, aunque en Kiev se recibe con cautela y se subraya que un intercambio humanitario no equivale a un armisticio.

Sobre el terreno, el Kremlin no afloja: mantiene la ofensiva en el entorno de Donetsk y las líneas de contacto siguen activas. Los analistas advierten de que Moscú utiliza los gestos humanitarios para ganar tiempo mientras consolida posiciones, lo que rebaja las expectativas de un acuerdo inminente.