
Rusia y Ucrania pactan un nuevo canje de prisioneros en la ronda impulsada por Trump, pero el alto el fuego sigue encallado en el control de Donetsk
Las delegaciones vuelven a sentarse esta semana bajo la presión de Washington para sacar adelante el plan de paz, cierran un intercambio de cautivos como gesto de buena voluntad y aplazan de nuevo el punto más espinoso: la línea del frente en el Donbás.
Las delegaciones de Rusia y Ucrania retoman las conversaciones en la nueva ronda impulsada por Donald Trump para cerrar su plan de paz. El encuentro se salda con un acuerdo de canje de prisioneros que ambas partes presentan como gesto de buena voluntad, suficiente para mantener viva la negociación pero lejos del fin de la guerra.
El alto el fuego permanente sigue bloqueado por el punto más espinoso: el control territorial en Donetsk y la línea del frente en el Donbás, donde Moscú mantiene exigencias que Kiev rechaza. Volodímir Zelenski insiste en que no cederá soberanía y reclama garantías de seguridad.
Washington presiona a las dos capitales para arrancar avances tangibles y la Unión Europea acompaña con un nuevo paquete de sanciones sobre el petróleo ruso. La ronda termina sin la foto del armisticio que busca Trump, pero con la puerta abierta a una próxima cita.
