
Trump amenaza con aranceles secundarios a los compradores de crudo ruso tras el plantón de Putin y Bruselas adelanta un nuevo paquete de sanciones
La Casa Blanca responde al rechazo del Kremlin a un alto el fuego, escenificado en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, con la amenaza de castigar a quienes sigan comprando petróleo a Moscú, mientras la UE acelera su respuesta.
Un día después de que Vladímir Putin descartara negociar el fin de la guerra y reiterara que cualquier acuerdo pasa por lo que Moscú considera la capitulación de Ucrania, la Casa Blanca eleva el tono. Donald Trump amenaza con imponer aranceles secundarios a los países que sigan comprando crudo ruso, con India y China en el punto de mira, como palanca para forzar al Kremlin a sentarse a la mesa.
La reacción llega tras el desaire escenificado por Putin en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, donde el presidente ruso cuestionó incluso la utilidad de una reunión a tres con Trump y Volodímir Zelenski. En Kiev, el Gobierno ucraniano aprovecha el gesto para reclamar más presión económica y garantías de seguridad occidentales.
En paralelo, Bruselas adelanta los trabajos de un nuevo paquete de sanciones centrado en la flota fantasma y en las vías de elusión del tope al petróleo. La ofensiva diplomática y comercial deja en evidencia el estancamiento del proceso de paz y traslada la partida al terreno de la energía y el comercio global.
