Donald Trump interviene ante el plenario de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Trump interviene desde el atril de la Asamblea General de la ONU en la apertura del debate general de alto nivel.

Trump ofrece a Irán un alto el fuego a cambio de enriquecimiento cero desde la tribuna de la ONU y amenaza con congelar la aportación estadounidense al organismo

El presidente estadounidense habla después de Lula en la apertura del debate general, condiciona el fin de los bombardeos a que Teherán renuncie al uranio enriquecido y acepte inspecciones sin previo aviso, y estira su intervención más allá de los cincuenta minutos.

Escenario probable: el contenido responde a las señales de apertura a la negociación con Teherán y a la presión presupuestaria de Washington sobre la ONU. La duración exacta y el plante iraní son la parte más volátil.

Donald Trump abre su tercer discurso en la Asamblea General de este mandato con la guerra contra Irán a punto de cumplir siete meses y la pone en el centro de su intervención. Desde el atril de mármol verde, y tras el turno inaugural del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente estadounidense ofrece a Teherán un alto el fuego inmediato a cambio de una condición que repite tres veces: enriquecimiento cero y acceso sin previo aviso de los inspectores a Fordo y Natanz.

La oferta llega envuelta en la amenaza habitual: si Irán rechaza la propuesta, Washington sostiene la campaña aérea "todo el tiempo que haga falta". La delegación iraní abandona la sala en cuanto arranca el pasaje sobre el programa nuclear, un gesto que se repite cada vez que un presidente estadounidense aborda la cuestión desde esa tribuna.

El segundo bloque del discurso es un ajuste de cuentas con la propia ONU. Trump acusa al organismo de irrelevancia en Ucrania y en Gaza, reclama una auditoría de sus agencias y advierte de que la contribución estadounidense queda congelada mientras no haya una reforma presupuestaria, en un momento en el que Naciones Unidas ya aplica recortes por la falta de pagos.

La intervención supera los cincuenta minutos, muy por encima de los quince que marca el protocolo, y deja para el margen la cita más esperada de la jornada: el encuentro con Volodímir Zelenski, con el que Trump busca cerrar la tregua sobre infraestructuras energéticas que anunció la semana pasada.

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