Los servicios de emergencia trabajan junto a un edificio residencial dañado tras un ataque nocturno.

Ucrania intercepta la mayoría de los drones y misiles de un nuevo ataque nocturno ruso sobre Kiev, que deja al menos seis muertos

La defensa antiaérea ucraniana derriba buena parte de la oleada rusa sobre la capital y otras regiones, pero los impactos que superan el escudo causan víctimas mortales y dañan infraestructura energética, mientras Kiev reclama con urgencia más interceptores Patriot.

Los ataques rusos nocturnos sobre Kiev se han vuelto casi diarios; la predicción concreta es el balance (mayoría interceptada, seis muertos), que es incierto por definición (probabilidad baja).

Rusia lanza durante la madrugada una nueva oleada de drones y misiles contra Ucrania con Kiev como principal objetivo. La defensa antiaérea intercepta la mayor parte de los proyectiles, pero varios impactos superan el escudo y dejan al menos seis muertos y una decena de heridos, además de daños en edificios residenciales e infraestructura energética.

El ataque golpea también instalaciones ligadas a la industria de defensa ucraniana, en la línea de la campaña rusa de las últimas semanas. En respuesta, Ucrania ataca subestaciones eléctricas y objetivos logísticos en las regiones ocupadas.

El Gobierno de Volodímir Zelenski redobla la presión diplomática para acelerar la llegada de interceptores PAC-3 de los sistemas Patriot y activa el acuerdo firmado con socios europeos —encabezados por Alemania, Reino Unido y Francia— para fabricar munición antiaérea propia. La cumbre de la OTAN en Ankara respalda nuevos compromisos de ayuda militar.