Un enjambre de drones ucranianos obliga a cerrar los aeropuertos de Moscú y golpea una refinería en la región de Riazán
La defensa antiaérea rusa asegura haber derribado decenas de aparatos en una nueva noche de ataques que paraliza el tráfico aéreo en la capital y desata un incendio en una instalación petrolera.
Un nuevo ataque nocturno con drones ucranianos obliga a cerrar temporalmente los principales aeropuertos de Moscú y provoca la desviación de decenas de vuelos, en la enésima jornada de una campaña que Kiev ha intensificado sobre la retaguardia rusa. Las autoridades locales activan restricciones al tráfico aéreo mientras las baterías antiaéreas operan en la periferia de la capital.
Al sureste, en la región de Riazán, la caída de aparatos desata un incendio en una refinería, uno de los objetivos recurrentes de Ucrania en su estrategia para golpear la maquinaria energética que financia el esfuerzo bélico ruso. El Ministerio de Defensa ruso asegura haber derribado decenas de drones durante la noche en varias regiones del oeste del país.
Los ataques cruzados se suceden en paralelo a la presión diplomática de Washington, que sigue reclamando a Kiev y Moscú avances hacia una negociación. Sobre el terreno, sin embargo, la guerra de desgaste continúa, con Ucrania llevando el conflicto cada vez más adentro del territorio ruso y Moscú respondiendo con oleadas de misiles y drones sobre las ciudades ucranianas.
