
Una fuga conquista Castelló en el tramo de tierra del Bartolo mientras Pogačar defiende el rojo entre los favoritos
La sexta etapa de la Vuelta, con sector de gravilla y descenso técnico antes de meta, se resuelve desde la escapada y los aspirantes a la general llegan agrupados sin cambios en cabeza.
La sexta etapa de la Vuelta a España, entre Alcossebre y Castelló sobre 176 kilómetros, se decide desde una escapada que aguanta el envite en el exigente final del alto del Bartolo, con su tramo de tres kilómetros de tierra y el rápido descenso posterior hacia la capital de la Plana. El pelotón de favoritos, controlado por el UAE de Tadej Pogačar, entra agrupado y renuncia a una batalla por la general que se reserva para la alta montaña que llega.
Pogačar conserva el maillot rojo de líder y mantiene su ventaja próxima a los tres minutos y medio sobre Primož Roglič, sin sobresaltos en una jornada pensada para los cazaetapas más que para los hombres de la clasificación. El terreno rompedor y el firme irregular castigan al pelotón, pero los grandes se guardan para las citas decisivas del recorrido.
El día de gravilla, una novedad muy esperada en el trazado de esta edición, deja imágenes de polvo y abanicos por las sierras del interior de Castellón antes del tramo llano final. La organización cumple así con su apuesta por sumar terreno no asfaltado a una carrera que encara su primera semana con el esloveno firmemente instalado al frente.
